La proteína de pollo proporciona todos los aminoácidos esenciales y tiene el valor biológico más alto. Esto significa que nuestro cuerpo lo convierte al 100 % en su propia proteína. La lecitina contenida en la yema de huevo fortalece los nervios y promueve la atención y la concentración. Y los últimos estudios muestran que los huevos apenas afectan los niveles de colesterol.